distancia: 15,8 Km.
desnivel: subida: 347 m. bajada: 370 m.
altitud min: 813m. altitud max. 943m.
dificultad: Media
Ruta lineal por el hayedo de Tejera Negra que combina la ruta señalizada conocida como Senda Carretas y parte de la Senda del Robledal ( subida al collado del Hornillo continuando por la línea de cumbres y bajada al valle para volver hasta el centro de interpretación siguiendo el curso del río Lillas). Para poder hacer esta ruta es necesario que los conductores, una vez en el valle, regresen al aparcamiento a recoger los coches y conducir hasta el centro de interpretación.El hayedo de Tejera Negra está integrado en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. El bosque crece en dos valles flanqueados por altas y afiladas crestas rocosas. Los ríos Lillas y Zarzas, que nacen bajo La Buitrera, lo alimentan. En 2017, junto con otros hayedos de España y Europa, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como extensión de los Hayedos primarios de los Cárpatos y otras regiones de Europa.
El acceso al aparcamiento del parque, al menos en otoño, requiere reserva previa que hay que hacer con mucha antelación si se quiere ir en fin de semana. Tiene un coste de 4€ por coche. La pagina web para reservar es:
https://hayedotejeranegra.castillalamancha.es/ventaenlinea/indexHTN.html
El año pasado estuvimos por estas fechas haciendo la senda Carretas. (AQUI la entrada de la ruta con información más detallada del parque). Este hayedo nos gusta tanto que lo hemos visitado varias veces. En esta ocasión en una escapada de 3 días que nos iba a permitir dedicar un día completo al hayedo, accediendo al mismo a primera hora para hacer una larga ruta circular subiendo por el hayedo y recorriendo las cimas que flanquean el valle. Pero el dia estaba lluvioso, las nubes cubrían las cimas y no levantaron en toda la mañana. Tuvimos que ir improvisando el recorrido sobre la marcha. No pudimos hacer cumbre, como yo ansiaba, pero disfrutamos una barbaridad con la espectacular otoñada que nos encontramos.
Para llegar al punto de inicio: desde el pueblo de Cantalojas (Guadalajara) sale una pista asfaltada que nos conduce hasta el centro de interpretación, a 2,5 Km. Después hay otro tramo asfaltado de unos 2 Km. que baja a cruzar el rio Lillas y finalmente otros 6 km. por pista de tierra hasta llegar al aparcamiento del Hayedo.
Salimos temprano de nuestro alojamiento, el hostal El Hayedo en Cantalojas. Pasado el control del centro de interpretación, el parque nos recibe con un doble arco iris. En el tramo final la pista atraviesa un robledal que ya nos anticipa la paleta de colores que vamos a encontrar.
Desde el aparcamiento nos dirigimos hasta los paneles informativos que están junto a una fuente de piedra. Aquí comienza la senda Carretas señalizada con balizas de color blanco. La ruta discurre por prado, con el pinar a nuestra izquierda y el río Lillas a nuestra derecha. Ya es tradición fotografiar el primer ejemplar de haya que crece a la derecha del sendero.
(1,6 Km.) Cruzamos por una sencilla pasarela el pequeño Arroyo de las Carretas que baja a morir en el río y giramos a la izquierda. Las senda sube muy suavemente por el fondo de un barranco, entre robles y algunas hayas dispersas. A pesar del dia gris, los colores otoñales que están en su momento álgido, iluminan el paisaje.
(2,3 Km.) Después de cruzar de nuevo el arroyo, esta vez por un puente de madera, llegamos junto a “La Carbonera”, una reproducción de las antiguas carboneras utilizadas durante siglos para obtener carbón a partir de la madera.
(2,5 Km.) Cruzamos el arroyo por un tercer puente. La senda se va hacia la derecha alejándose del arroyo. La pendiente se acentúa.
(2,5 Km.) Cruzamos el arroyo por un tercer puente. La senda se va hacia la derecha alejándose del arroyo. La pendiente se acentúa.
(3,2 Km.) Salimos del bosque a la pradera de Matarredonda. Avanzando 200m. hay un mirador con vistas al valle del río Lillas y a la cuerda de las Berceras. Pero hoy lo
más que alcanzamos a ver son las 2 cimas por cuyas faldas discurre esta
primera etapa de la ruta, el alto del Hornillo y el Alto de la
Escaleruela. Esta último justo por encima de nosotros. Desde esta pradera podemos contemplar
el hayedo con cierta perspectiva. A pesar de las nubes y dia lluvioso todos tenemos una sonrisilla dibujada en los labios. Estamos gozando con esta ruta. El otoño luce en todo su esplendor, el bosque es una explosión de color.
Retomamos la senda Carretas. Un colorido serval a la entrada de la pradera está justo a la izquierda de la senda que hay que coger para faldear en sentido contrario al que subimos, pero a más altura.
Atravesamos una parte del bosque donde abundan a los lados del camino el brezo y los robles, que con sus tonalidades amarillas y tostadas están tan bonitos como las hayas. Vemos al frente el alto del Hornillo. Los robles van dando paso a los pinos y las hayas.
(4,8 Km.) Unos metros por debajo del camino hay un bonito ejemplar de tejo. Su color verde le delata en medio del amarillo que tiñe todo el bosque. Luego el camino se bifurca, por la izquierda baja la senda Carretas de regreso al aparcamiento. Nosotros nos vamos por el sendero de la derecha, que ya forma parte de la Senda del Robledal , hasta alcanzar el collado del Hornillo.
(6,1 Km.) Collado del Hornillo. El hayedo se extiende por el fondo de los valles, en las cabeceras de los ríos Lillas y Zarzas. Así que seguimos disfrutando del espectáculo de color al asomarnos a la otra vertiente. Pinos, robles y hayas forman un tupido manto vegetal que cubre las faldas de la Loma de Calamorro bajando hasta el mismo borde del cauce del Arroyo del Hornillo. Las hayas concentradas en la parte más profunda de los barrancos semejan ríos de lava descendiendo ladera abajo. El pico del Granero asoma en segundo plano, con sus laderas igualmente coloreadas por el bosque otoñal.
Ya es bastante evidente que las cumbres más altas no se van a despejar. No vale la pena subir para sumergirnos en la niebla. Optamos por seguir la Senda del Robledal. El camino rodea un primer cerro por la vertiente norte, las vistas son hacia el valle del rio Lillas.
(7,2 Km.) Bifurcación en la que seguimos por la izquierda. En este punto podemos asomarnos al valle del rio Zarzas.
(7,6 Km.) Se alcanza a ver el aparcamiento del hayedo.
(8,9 Km.) Buscamos la senda que baja hacia el valle. No se aprecia desde el camino, hay que buscarla. Una vez localizada se sigue bien su trazado.
(9,2 Km.) Llegamos hasta la pista por la que llegan los coches hasta el aparcamiento. Aqui nos separamos. El grueso del grupo se va hacia los coche, y solo 3 chicas decidimos seguir ruta.
Cruzando la pista, tomamos un camino rodado que baja hacia el rio. Una cadena corta el paso a los vehículos.
(9,8 Km.) Junto al rio Lillas. Vemos dos senderistas caminando por la otra margen del rio. No vemos posibilidad de vadearlo, asi que vamos a caminar junto al curso del rio por su margen derecha agua abajo, siguiendo una senda poco hoyada. En algunos puntos el rio se ciñe a paredes rocosas y piensas que no vas a poder continuar, pero siempre podemos rodearlas sin complicaciones. Con menos caudal lo sencillo sería vadear el rio cada vez que se aproxima a las rocas, en una u otra orilla. Nosotras no pudimos vadearlo pero si que logramos hacer todo el descenso por la misma orilla.
Todo el tramo junto al rio es muy agradable. El valle es ancho y llano, alfombrado a ambos lados del rio de hierba con un verde muy refrescante que contrasta con el colorido cálido de las hojas de los árboles.
(11,6 Km.) En la otra orilla, la Taina Grande medio derruida. A partir de aqui el sendero se ve claro en ambas orillas hasta que desemboca en la pista de acceso al aparcamiento del hayedo.
(14,1 Km.) Vadeamos el rio por un puente de piedra y finalizamos ruta recorriendo 1,6 Km. de tramo asfaltado, que se nos hace muy pesado, hasta llegar al centro de interpretación.
Hemos visto muchos hongos por el bosque. Esta es una pequeña muestra.
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